Cuando entré a la compañía yo tenía apenas un par de soles en el bolsillo y más de $ 4 000 dólares en deudas. Mis inicios fueron duros pues no tenía dinero ni para movilizarme, pero poco a poco mis ingresos fueron subiendo con tan sólo seguir las instrucciones que daban en el grupo de trabajo al que pertenecía.
Mis amigos veían como mi salud iba mejorando, yo tenía una rodilla inflamada y esta mejoró dramáticamente con el producto y hasta comencé a bajar mi exceso de peso. Ellos se interesaban y entraban en el negocio. Muchos de ellos después se alejaron, pero me habían traído personas a mi grupo que hoy en día, más que afiliados, son grandes amigos y todos juntos ganamos mucho.
No tengo que decirles lo mucho que ha cambiado mi vida, en lo económico y en lo profesional. Las deudas son cosa del pasado y al contrario, mi presente es uno de satisfacciones diarias, por el enorme ingreso mensual, por la renovada salud, por las nuevas amistades y por la oportunidad de viajar por todo mi país llevando este mensaje que más que de un negocio, es de fe en creer en uno mismo porque ¿en qué otro negocio uno reparte salud, progreso por donde quiera que uno marcha, dentro de un mensaje de ayuda a todos y que tan sólo por esto, uno gane más cada día?
¿No es para darle gracias a Dios por haberme puesto esta oportunidad en mi vida?
Berning Chávez | Diamante
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